Recién salido de la universidad, al protagonista de El capitalista simbólico lo contratan las Guías Michelin para «atender las inquietudes de los ricos» desentrañando aquello que convierte una experiencia turística en sublime. Aunque apenas visita los lugares que debe puntuar con estrellitas y se limita al plagio de otras guías, cobra un sueldo que le asusta por lo elevado: se sabe un fraude. Además, acaba de abandonar una prometedora carrera deportiva y empieza a coquetear con las élites culturales barcelonesas. Él, hijo de obrero y de ama de casa, vive con una peculiar culpa de clase la promesa de ascenso social de los años noventa, momento en que arranca un periplo marcado por la especulación y el endeudamiento del país.
Advertencia: Las existencias de nuestro sistema no son precisas al 100%, por lo que antes de dirigirte a una de nuestras sucursales, te recomendamos que llames por teléfono para confirmar su disponibilidad.