Una audaz y maravillosa reflexión sobre cómo algunos animales sienten el entorno y cómo su percepción abre nuevas formas de apreciar lo que nos rodea.
Estamos tan acostumbrados a experimentar la realidad a través de nuestros ojos, boca, oidos, dedos y nariz que parece mos anestesiados frente a ella. Richard Dawkins sugería que «podemos recuperar ese sentido de hallarnos en un mundo nuevo mirándolo de una manera inusual», y es precisamente a lo que nos invita esta exploración de la herencia evolutiva de los sentidos.
A través de las extraordinarias capacidades sintientes de trece animales, conoceremos las claves para comprender mejor cómo captamos el entorno. Veremos al sabueso y sus cien tos de millones de receptores olfativos, a la araña tejedora de esferas cuyos ojos reconocen no solo el espacio, sino también el tiempo, o al guepardo, cuyas orejas son responsables de una agilidad perfecta. Al observar el comportamiento de distintos animales cuyos sentidos están mucho más agudiza-dos que los nuestros, nos daremos cuenta de que percibimos menos de lo que la realidad ofrece.
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