Hay libros que no se leen: se habitan. No los abrimos, sino que entramos en ellos, como
quien cruza el umbral de una casa desconocida y, de pronto, reconoce un olor, una sombra,
una respiración que no es ajena. Hojas secas, de Daniel Gutiérrez, es justamente eso: no
un conjunto de poemas, sino una casa hecha de habitaciones interiores, un plano íntimo
donde cada puerta conduce a una forma distinta de la vulnerabilidad y del deseo.
Advertencia: Las existencias de nuestro sistema no son precisas al 100%, por lo que antes de dirigirte a una de nuestras sucursales, te recomendamos que llames por teléfono para confirmar su disponibilidad.