Todos saben que las nubes se hacen en fábricas, como la que hay en Pampelum, ciudad donde ocurre esta historia. Ahí se han quedado sin pintura para nubes (no es lo mismo una blanca algodonosa que una negra que anuncie tormenta). Por fortuna, Plub, el pintor, tiene la solución perfecta, o eso cree él.
Advertencia: Las existencias de nuestro sistema no son precisas al 100%, por lo que antes de dirigirte a una de nuestras sucursales, te recomendamos que llames por teléfono para confirmar su disponibilidad.