Un plan práctico y lleno de esperanza para liberarse de lo que te está limitando: heridas ocultas, ciclos viciosos destructivos, enojo reprimido y más.
Somos millones. Cargamos el dolor de heridas de la niñez. Ese dolor que no hemos procesado nos hace actuar de maneras que lastiman nuestras relaciones. Nos ofendemos con facilidad. Somos enojadizos y frágiles. Estallamos. Nos ensimismamos. Nos desconcerta nuestro propio comportamiento. Siendo francos, ni siquiera estamos seguros de qué concierne el comportamiento normal.
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