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Cuentista. Poeta. Traductor. Imaginante. Julio Florencio Cortázar Descotte. Nacido un 26 de agosto de 1914 en Bélgica, sin embargo su familia se trasladó y estableció en Banfield, Argentina, lugar donde Julio pasaría su infancia y juventud.
Cortázar fue un niño enfermizo que pasaba largos periodos en cama. Durante esos lapsos, su madre aprovechaba para seleccionarle diversos libros. Julio Verne y Edgar Allan Poe fueron sus primeras influencias literarias. Estos descubrimientos a temprana edad lo volvieron un escritor precoz. A los nueve años escribe una primera novela que su madre considera ha plagiado de otros libros, al verla tan bien escrita.
Cortázar se forma como Maestro Normal. Después se inscribe en la carrera de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires, carrera que debe abandonar debido a los apuros económicos por los que pasa su madre. Así, comienza a ejercer como profesor impartiendo clases de francés, a la par de formarse como Traductor Público de inglés y francés.
Su prolífica obra, llena de metáforas, fantasías, mundos alucinantes, surreales, que están entre el sueño y la realidad, demuestran su visión sobre la literatura como "...una actividad lúdica, [...] un juego que se debe tomar en serio". Toda una obra que no niega las influencias de Poe (de quien realizó una excelsa traducción) o de Borges, que según Cortázar era el maestro de todos los autores del Boom Latinoamericano.
París, una ciudad que lo marcó al grado de decidir vivir y morir en ella. El jazz, una pasión que le inspiraba y enloquecía por igual, y donde Louis Armstrong era el dios supremo. Y el boxeo, un deporte salvaje pero que le atraía por la determinación de un hombre por avanzar pese a la adversidad de ser golpeado por su rival.
Falleció en febrero de 1984. Fue enterrado en París junto a su tercera esposa, Carol Dunlop. Hasta su tumba llegan lectores de todo el mundo para rendirle homenaje invitándole una copa de vino, dejándole una piedra o un rayuela dibujada en un boleto del metro, para que juegue donde quiera que este.
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