<p><strong>The Beatles. Yellow Submarine. George Dunning. 1968</strong></p>
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<p>Ubicado ya en el pináculo de la fama, el popular Cuarteto de Liverpool no podía pasar desapercibido para la industria cinematográfica -por excelencia hacedora, reforzadora y destructora de ídolos- por lo que John, George, Paul y Ringo hicieron su aparición estelar en la pantalla grande protagonizando dos películas no carentes de interés y hoy clásicas para los fans irredentos: "A Hard Day's Night" (1964) y "Help!" (1965), ambas dirigidas con creatividad y mucho humor por el desenfadado cineasta Richard Lester (1932). Inevitable también resultó el siguiente paso: en 1967 John, Paul. George y Ringo deciden pasar detrás de las cámaras y dirigir -a ocho manos, asesorados por el realizador de miniseries Bernard Knowles (1900-1975)- una extravagante película para la televisión: "Magical Mystery Tour", trabajo que tuvo un mal recibimiento por parte del público. Sin embargo, con el cumplimiento de un contrato para United Artists de por medio, y en vista de la buena acogida que había tenido en América la serie de dibujos animados con The Beatles como protagonistas, el cineasta canadiense George Dunning (1920-1979) -quien ya tenía una sólida carrera como director de cortometrajes de animación- fue convocado para llevar a cabo la realización de un proyecto que terminaría por ser una de las más bellas e imaginativas películas animadas de la historia del cine: "Yellow Submarine".</p>
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<div>Érase una vez -o tal vez dos- un paraíso situado a dieciocho mil leguas bajo el mar, llamado Pepperland, donde todo era hermoso gracias a la música. Protegidos por The Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, los habitantes de esta ciudad eran felices y vivían en armonía. Sin embargo, un mal día fueron invadidos por los Blue Meanies, agresivos seres que odian todo tipo de manifestación musical, que han excluído de su vocabulario las palabras positivas, y que, comandando un pesadillesco ejército (formado por rollizos soldados cuyos vientres poseen enormes bocas con afilados dientes, payasos grotescos, inmutables hombres de elevada estatura que dejan caer sobre sus víctimas gigantescas manzanas verdes, y un temible Guante Volador), tras capturar a The Sgt. Pepper's Lonely Club Band en una burbuja a prueba de música, siembran el terror y el caos a su paso, arrebatando la alegría y los vivos colores a las calles de Pepperland. Desesperado por el destructivo avance de los Blue Meanies, el nonagenario alcalde de Pepperland envía al "joven" Fred -un octogenario marinero- a conseguir ayuda, cueste lo que cueste. Así, utilizando como vehículo para su audaz escape un viejo submarino amarillo que se encontraba abandonado en la punta de una especie de pirámide azteca, el "joven" Fred consigue llegar hasta el puerto de Liverpool, donde se encuentra con -adivinaron- The Beatles, quienes prestamente se embarcarán en un extraordinario viaje a través de -literalmente- los siete mares, para tratar de salvar a Pepperland al ritmo de canciones como "Eleanor Rigby", "Nowhere Man", "When I'm sixty-four", o "Lucy in the Sky with Diamonds".</div>
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<div>La trama de esta película es realmente muy sencilla y esquemática, funcionando más bien como hilo conductor para el lucimiento de un puñado de espléndidos temas musicales de The Beatles, aderezados con un delicioso sentido del humor basado en ingeniosos juegos de palabras. Y por si fuera poco, la vigorosa imaginería visual del filme -cuyo concepto psicodélico con influencias de la cultura pop y abigarrado surrealismo redefinió la forma y el contenido del cine de animación- terminó por convertir a "Yellow Submarine" en una película emblemática de toda una época y de una actitud ante la vida, ni más ni menos.<strong><br /></strong></div>